APPSHOTS
Lo que ha cambiado en cada versión. Ahora mismo corre la 1.2.0, y se actualiza sola: no hay nada que descargar ni que instalar.
Los archivos exportados dicen lo que son.
Antes una captura suelta se descargaba como 01.png, así que bajar la primera de tres secciones dejaba 01.png, 01 (1).png y 01 (2).png sin forma de saber cuál era cuál. Ahora sale como subhub-ipad-13-2064x2752-01.png, y es el mismo nombre que tiene dentro del ZIP. El orden va al final y con cero delante: al ordenar por nombre, los archivos quedan agrupados por aparato y en el orden en que se suben.
El iPad deja de recortar tus capturas, y cada captura puede tener su composición.
El aparato se dibujaba a su proporción real y la captura entraba recortada: una de iPad Pro 11" apaisada perdía el 8% por los lados y una 16:9, el 25%. Ahora es la pantalla la que copia la proporción de tu imagen. Con una captura del propio aparato no cambia nada —un iPad Pro 13" mide 3:4 exacto—, así que la forma solo se mueve cuando no había un aparato exacto que dibujar.
La sección marca la composición por defecto y cualquier captura puede elegir otra, desde el botón que sale al pasar por encima de ella. Es para lo de siempre: la portada distinta y las demás iguales. La que se sale lo dice con una etiqueta, y una captura con composición propia se mide contra las que la comparten, no contra todas.
App Store acepta las capturas de iPhone y iPad en las dos orientaciones —el mismo hueco con el ancho y el alto intercambiados— y la herramienta solo componía de pie. Se elige en el menú de la barra, junto al tamaño de salida. Mac y Apple Watch no la ofrecen porque Apple solo les acepta una.
Iba con su bisel real —el 4% del ancho, más del doble que el del móvil— y al lado del iPhone parecía de otra herramienta. Ahora comparten la misma finura. Y lleva sus tres botones, rectos contra el cuerpo y redondeados solo por fuera, como los del iPhone.
Esos navegadores no pueden escribir sobre un archivo, así que cada ⌘S descargaba una copia numerada y acababas con ocho en Descargas. Ahora hay una sola entrada, «Descargar copia…», y se dice dónde vive el trabajo de verdad: en el navegador, que lo guarda solo.
La tipografía tardaba en llegar y, al entrar, el texto cambiaba de ancho y arrastraba los mandos pegados a él. Con una familia de reserva de medidas casi idénticas, el salto pasa de 15 píxeles en 82 elementos a 4 en 19.
Cada captura comprobaba la tipografía antes de pintarse, y una captura se repinta con cada tecla del titular: en un set de diez, escribir una palabra eran diez comprobaciones por pulsación, todas entre el gesto y el repintado. Ahora se comprueba una vez.
La primera: capturas en bruto a un set válido para App Store Connect.
Cada sección exporta una sola medida, la que acepta su hueco de App Store Connect, y el PNG sale sin transparencia. Son los dos motivos por los que rebota una subida.
iPhone, iPad, Mac y Apple Watch, cada una con sus capturas y su composición.
Los textos se escriben encima de la captura, sobre una simulación de la ficha de App Store, que es donde de verdad se van a ver. Y se miden para no invadir el marco.
Dieciséis clases: lupa, flecha, marco, toque, notificación, cita, estrellas. Cada una para citar algo que se ve en la pantalla que tiene detrás.
Todo ocurre en tu ordenador: no hay servidor que reciba las capturas ni cuenta que crear. El proyecto se guarda en un archivo .appshot que puedes volver a abrir.
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